Iglesia Católica de San Marcos presenta estudio

Acusaciones entre Montana Exploradora y Copae salieron a relucir durante presentación del estudio.

Carlos Rigalt

EP Foto:  Archivo el estudio refleja que puntos ubicados debajo de la mina presentaban concentraciones de metales en mayor cantidad.

Golpe a golpe, argumento tras argumento, estudio tras estudio. La historia de la minería de oro a cielo abierto en el país ha seguido un camino complicado.
Ayer, la Comisión Pastoral Paz y Ecología de la Diócesis de San Marcos, Copae, presentó un tercer estudio sobre la calidad del agua superficial de los ríos Quivichil y Tzalá, el cual trajo a la memoria otro, de mayo, realizado por la Universidad de Michigan. Este advertía sobre las diferencias encontradas en las muestras que medían la calidad del agua en diferentes puntos tomados río arriba y río abajo de la explotación de la mina Marlin, en San Marcos.
Copae expresó preocupación por algunos de los nuevos resultados, ya que “existe una tendencia en los puntos ubicados debajo de la mina a presentar concentraciones de metales en mayores cantidades que los puntos de referencia (ubicados arriba de la mina)”.
Tal es el caso, continúa el informe de la Copae, del manganeso, que presentó concentraciones arriba del límite máximo permisible. “Estos niveles pueden estar relacionados a drenajes ácidos provenientes de la Mina Marlin”. El estudio también midió metales peligrosos como arsénico, cuyas concentraciones en uno de los puntos muestreados, “se mantuvieron cerca del límite máximo permisible”.

¿Quién miente?

“La información que ustedes muestran es falsa, el laboratorio que utilizaron no está certificado. Además, ninguna comunidad se abastece de agua de los ríos Tzalá o Quivichil”, increpó Peter Hughes, de Montana Exploradora, a los miembros de la Copae durante la presentación del informe.
Hughes defendió las operaciones de su empresa y reiteró que en meses pasados, el propio Ministerio de Ambiente realizó una evaluación de esta agua, la envió a un laboratorio en Houston, Texas, y no encontraron señales de contaminación.
“El Ministerio realiza evaluaciones periódica de la mina, los ríos, el depósito de colas, análisis botánicos y no se ha encontrado contaminación”, dijo Luis Zurita, viceministro de Ambiente.
Zurita aceptó que cuando la Universidad de Michigan dio sus resultados ellos le preguntaron al Ministerio de Salud si contaban con una línea de base sobre los niveles de metales pesados en la sangre de los pobladores de los municipios aledaños a la mina, y les habían respondido que no. Eso complicaría el análisis de los estudios.
Para Ana González, de Copae, el problema con las evaluaciones que realiza el Marn es que no son tan frecuentes como debieran. “La que enviaron a Texas fue realizada durante un solo mes”, añadió.

 

http://www.elperiodico.com.gt/es/20100826/pais/171924/

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